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Este nuevo ingenio, puesto en órbita por el propulsor Pegasus, es el primero de una serie de vehículos espaciales ligeros y modulares, destinados a la experimentación científica, la observación de la Tierra y las telecomunicaciones.
Minisat es un minisatélite de diseño y fabricación totalmente españoles, constituido por una plataforma multiuso de bajo coste, con subsistemas de diseño modular e interfaces estándar con el modulo de carga útil.
Minisat presenta una mejora significativa en el tiempo necesario para preparar una misión: 2 años.
En febrero del 2004, una vez completada la misión prevista, el satélite hizo su reentrada en la atmósfera terrestre, dando por terminada la parte operativa. No obstante, el proceso de evaluación y estudio de los datos transmitidos ha continuado posteriormente.| El concepto de viaje por el tiempo está cargado de paradojas incómodas. |
El Centro es una moderna instalación, diseñada especialmente, dedicada de forma exclusiva a la actividad de ensayos de motores, en su doble vertiente de cooperación con empresas para el desarrollo de motores comerciales y de participación en el marco del Programa Marco de I+D de la UE en el estudio y desarrollo de los motores de la nueva generación (mejores rendimientos energéticos y menor contaminación, incluida acústica).
En ella se ha llevado a cabo el estudio del motor que equipa al avión de combate europeo EF2000, y se han probado motores de los más prestigiosos fabricantes como General Electric (familias CF34, CF6, CFM56 GE GE90) y Rolls Royce.
Una de las características más bellas de la investigación científica es su capacidad de sorprendernos. Cada vez que se abre una nueva ventana de exploración, surgen una gran cantidad de resultados inesperados que enriquecen y a veces reconfiguran nuestra imagen del Universo. Supimos de la existencia de todo un cosmos exterior a nuestro planeta gracias a que muchos de los cuerpos exteriores emiten radiaciones electromagnéticas que somos capaces de ver, esto es, luz. Pero desde hace algunas décadas, se empezaron a desarrollar aparatos capaces de detectar emisiones electromagnéticas que no podemos ver, como son las ondas de baja frecuencia, que llamamos ondas de radio y las de frecuencias tan altas como la radiación ultravioleta, los rayos X y los rayos g . Una cierta banda de ondas de radio puede registrarse desde la Tierra con radiotelescopios, pero las frecuencias más altas que las de la luz deben captarse por encima de la atmósfera.
Los rápidos avances de la radioastronomía, a partir de 1945, y los desarrollos posteriores de la astronomía de rayos X y rayos g , que han sido posibles gracias a la tecnología espacial, han abierto nuevas ventanas para observar el Universo y, por supuesto, han aportado un gran caudal de sorpresas. Nos han mostrado que casi toda la materia del Universo se encuentra en estado de plasma, esto es, en un estado que contiene iones y electrones libres que la hacen muy sensible a las fuerzas electromagnéticas. Hay plasmas en todas partes: las estrellas son de plasma y el plasma ocupa los espacios interplanetarios, interestelares e intergalácticos. No hay una sola región del Universo que pudiéramos considerar vacía y estos plasmas están siempre magnetizados, ya que hay campos magnéticos a todo lo largo y a todo lo ancho del Universo. El campo magnético es prácticamente ubicuo. Una parte de la radiación que llega a la Tierra en ondas de radio y rayos X, provenientes de cuerpos y ambientes celestes, se produce simplemente porque el plasma está caliente. Pero otra parte de ella, y de la radiación g , se debe a procesos que de una u otra manera involucran la presencia de campos magnéticos. El estudio de estas emisiones, apoyado en modelos teóricos y en experiencias con los plasmas y campos en el laboratorio y en nuestro espacio cercano, nos proporciona mucha información sobre los plasmas y campos magnéticos astrofíscos que se encuentran tan distantes.